domingo, 2 de agosto de 2009

¿Quién se comió al gato?

La abuela Remigia estaba como cada mañana sentada delante de su ventana; esperaba a su pobre "gatito", que se había perdido. Nosotros la mirábamos, y no decíamos nada, ¿quién le diría que lo que quedaba de su gato estaba detrás de la alacena en una bandeja de plata? Como parte de un plan concebido entre todos, cada uno representábamos nuestro papel de buenos nietos, y decidimos ir a buscar al maldito gato, Querubín por nombre, pero lo llamábamos Lucifer, porque este pobre "gatito" tenía todas sus cualidades: ladrón y pendenciero eran las que más destacaban. Cada uno, pues, nos dirigimos a una parte del pueblo a representar nuestro papel de buscador del gato.

Cuando llegué a la finca de la "Tía Anica", le pregunté que si había visto a nuestro gato. Se puso a gritar enfurecida porque el maldito gato siempre andaba robándole las bandejas que ponía a enfriar en el poyete de la ventana de la cocina.

-…Y es más, -me dijo- como pille a ese maldito gato, lo voy a matar, seguro que lo mato.

Al llegar todos a casa, encontramos a la abuela Remigia sentada delante de su ventana y con su "gatito" en el regazo.

-Querubín , mi querido gato, -decía la abuela Remigia

-¡... Lucifer, Lucifer! -decíamos los diez pensando en cómo acabar con el gato.

1 comentario:

Mimí- Ana Rico dijo...

Jajaja, ¡Qué bueno! ¡Qué bueno!
No sabía que habías escrito tu versión de los hechos